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04/07/2007

GOLPES DE MAR EN REVISTA DE LIBROS

 

CUENTOS DE AGUA Y SAL por Fernando Castanedo

 

 

Horacio aconsejaba a los escritores que metiesen sus obras en un cajón y que, pasados diez años, las volvieran a sacar para ver si conservaban algo de frescura. Si el resultado era positivo entonces sí, podían publicarse. Antón Castro ha doblado el período que recomendaba el poeta latino y durante veinte años ha tejido y pulido, compuesto y traducido -del gallego- buena parte de los cuentos reunidos en Golpes de mar (como recuerda en la "Pequeña historia de un libro" que cierra el volumen). Se nota. Entre otras cosas, porque sus relatos se acompañan de la naturalidad propia de las obras muy reposadas y en cierta medida libres de la urgencia mercantil.

Este no es el único rasgo que convierte al libro en una rareza. Golpes de mar también es raro por su solidez y su coherencia, y porque la casualidad o la fortuna han querido que se publicara en el mismo año, 2006, que otras dos colecciones de relatos igual de imprescindibles: Parientes pobres del Diablo y Los peces de la amargura, de Cristina Fernández Cubas y Fernando Aramburu, respectivamente.

Dicho esto, los dieciséis cuentos reunidos en el libro comparten un aire de familia que se resume en dos conceptos: morriña y saudade, y, aunque no son los únicos, sí cabe decir que dan aliento a la mayor parte de estas historias neorrománticas y sentimentales. Además de la añoranza y de la tristeza, todos los cuentos participan de un ambiente celta y marino, y giran en torno al modo en que se construye la experiencia colectiva y ritual del amor y de la muerte en un espacio geográfico que no por mitificado es menos concreto. Ese espacio es la costa gallega de Caión, poblada por algunos personajes recurrentes -como Buxán, el viejo farero- y dominada por la presencia del mar que, como una divinidad monoteísta, reparte vida, amor y muerte entre los habitantes de la comarca.

Si atendemos a los géneros literarios, algunos cuentos recuperan el tratamiento romántico del desamor convertido en patología, como es el caso de "Antía y el fantasma del mar" o de "Destino de Lamia", el relato que abre la colección. En este último, además, se deriva del realismo a lo fantástico cuando la protagonista se transforma finalmente en una lamia o sirena. La misma progresión hacia lo maravilloso, con metamorfosis incluida, sucede en "Memoria de Elba". Aquí, una mujer embarazada está convencida de que se ha quedado encinta de su marido ausente en el transcurso de un sueño erótico. Cuando éste regresa del mar y se niega a verla se produce el desenlace mítico.

En el extremo de lo fantástico se encuentran algunos cuentos legendarios, como "Ornia", que es una reelaboración del cuento tradicional del pastor que salva la ciudad y el rey que se niega a darle en matrimonio a la princesa; o "Tirnagoescha", que también narra el problema matrimonial de un rey con su hija, esta vez en clave sapiencial. Más fantástico que legendario resulta "Airas Padín", donde Castro retoma el cuento de la joven casada con el viejo rico, combinando hábilmente el ambiente lóbrego de la Jane Eyre de Charlotte Brönte con el final gótico que le dio Poe a la casa Usher.

Hay cuentos casi simbolistas, teñidos de Valle-Inclán y de Rosalía, como "Alba de Deus", la historia de dos hermanos que aman a la misma mujer y se ven obligados a resolver este conflicto con la desaparición de uno de ellos; o "El jardín de la lluvia", donde una joven moribunda tiene un brote de salud al volver a casa su hermano y unirse a él en una relación incestuosa largamente reprimida. Para terminar, en el extremo realista de este espectro, están los relatos más cautivadores, quizás porque en ellos aparecen codificadas sin mediaciones de ningún tipo nuestras vidas y eso facilita una relación más directa. Sencillamente, son más accesibles.

Entre ellos están "El paseo de la viuda" y "Dos tardes con Beatriz de Sousa", una historia de amor adolescente en la que Castro luce su capacidad de introspección psicológica; ahí encajan "Una lección de fotografía", en el que el relato de una vida viene a sustituir a una clase magistral del arte de hacer fotos; y también "Cartas de domingo al más allá", la historia que cierra el libro y que describe las ansias de comunicación de una viuda y sus hijos con un hombre la que se llevó un golpe de mar mientras mariscaba percebes.

La fluctuación entre ese costumbrismo y lo fantástico marcado con la señal de lo legendario apunta a lo que parece estar negociándose en los cuentos de Castro: la voluntad de preservar la magia propia del cuento maravilloso y de integrarla en relatos más próximos a nuestro imaginario. No es una labor fácil y si Golpes de mar lo consigue en algunos relatos es gracias a la construcción de un espacio anfibio, real y mítico en el que suceden con naturalidad las cosas que les suceden a los hombres: las palabras, los amores y las muertes.

 

04/07/2007 17:30 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

14/07/2007

LA AÑORANZA COMO VÍA DE SALVACIÓN

20070714100853-hagedorn-photography.-modelo-olivia-salomon.jpg[El crítico, poeta y novelista Juan Manuel González, traductor de poesía de autores como Gotfried Benn o Burns, publicó esta nota sobre el libro de relatos “Golpes de mar” (Destino, 2006. El libro de un cuarto de siglo dedicado a la literatura.]  

LA AÑORANZA COMO VÍA DE SALVACIÓN  

No es nuevo en el ámbito literario, y concretamente en el de la narrativa breve, la construcción de un libro de cuentos alrededor de un asunto central que se despliega en piezas diversas hasta constituir un paisaje general de una determinada sensibilidad. Es este un recurso feliz a la hora de dar coherencia a un volumen de relatos, propicia además la lectura amena y sólida de éste, y evita muchas veces con tino la tentación de escribir una novela escuálida, deshilachada, fragmentaria o excesivamente experimental. Sin embargo, no es sencillo articular un libro de estas características, que soslaye por otro lado la perezosa tendencia a hacer recopilaciones de cuentos dispersos y de varia condición en un mismo y descoyuntado volumen. Frente a toda la gama de errores que se pueden cometer a la hora de tejer un libro de relatos, encontramos ahora el fruto del trabajo de un gallego afincado en Aragón, Antón Castro, presentado por ende bajo un magnífico titulo: “Golpes de mar”.
 

Es este un volumen en cuyas páginas prima la creación de climas y atmósferas, la persecución de la intensidad, el tallado de las imágenes -a trechos casi símbolos- y el trazo cuidadoso del lenguaje. Propiedades todas ellas, junto a la condensación expresiva, de la poesía, su germinar en esta obra prueba por un lado la tradicional interacción entre cuento y poema, y por otro como un buen narrador puede servirse de recursos líricos sin caer en la pedantería, la artificiosidad o el obscurantismo. La literatura bien hecha está por encima de los viejos géneros, y en todo trabajo creativo no deja de hallarse presente el hálito de lo poético.

Antón Castro lo sabe, y quizá por ello sus cuentos se elevan poco a poco de los referentes realistas de los que surgen para adentrarse con tronío por las arenas y círculos de la ensoñación, la nostalgia, las sombras y los colores que definen perfiles de personajes y almas de geografías. El núcleo básico de toda esa labor es el mar en primera instancia, y luego, de acuerdo con los orígenes del autor, la Galicia más litoral, y muy especialmente el Arteixo matriz y la celiana comarca de la Costa de la Muerte. El mar y sus gentes, con las mujeres en primera línea narrativa, protagonizan este libro, en el que se detectan saludables y destiladas influencias de espíritus del relieve de Cunqueiro, Rosalía, Pondal y Torrente Ballester, o incluso de autores vivos como Manuel Rivas, Víctor Freixanes o Alfredo Conde. Piezas de la maestría de “Ballenas”, “El pintor que ganó la gracia del mar”, “Vida infame de Tristán Fortesende”, “Una lección de fotografía” -donde rebrota un personaje de anteriores textos de Castro: el renqueante fotógrafo Patricio Julve- y “Cartas de domingo al más allá” prueban desde sus párrafos iniciales  el buen hacer de su autor. Pero lo esencial de este libro reside en el cauce para la afirmación del ser y la defensa de la memoria, en que al final se convierte a través de sus páginas.

La añoranza del paraíso perdido, ya en el territorio, la Galicia natal, ya en el tiempo, las irrepetibles jornadas que van de la niñez a la juventud, es el motor real de estos “Golpes de mar”. Golpes gracias a los cuales Antón Castro no solo perfecciona su educación sentimental atrapando paisajes y sensaciones, sino que consigue transmitirnos a los demás su cuidada experiencia como superviviente, como paseante sobre la espuma, no siempre transparente, de los días.

*La fotografía es de Hagedorn Photography.  
14/07/2007 10:08 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

19/07/2007

GOLPES DE MAR EN INNISFREE

Chesús Yuste escribe sobre Golpes de mar de Antón Castro en su blog Innisfree:

Dicen que los lazos entre Irlanda y Galicia vienen de lejos. Dos países celtas hermanados desde tiempos legendarios. Dicen que desde cuando uno de los hijos de Breogán partió hacia la isla verde al norte de Artabria. Quizá por eso a los gallegos les tire tanto Irlanda. Me cuentan que Álvaro Cunqueiro escribió mucho sobre ese hermoso país sin haberlo visitado nunca.

Estos días estoy disfrutando con la lectura de ‘Golpes de mar’ (Destino, 2006), la última obra de Antón Castro, escritor gallego (de Arteixo) afincado en Aragón (y bloggero también, por cierto, entre otras muchas cosas). Es un libro sobre el arte de contar historias y el arte de oír historias. Y descubro con agrado que, en esta colección de relatos, entre barcos fantasmas, pescadores de ballenas e islas imaginadas, hay historias que me llevan volando a Irlanda. Historias irlandesas soñadas por un gallego o tal vez historias gallegas vestidas de irlandés. Para abrir el apetito, me quedo con ‘El jardín después de la lluvia’, precioso relato de un Portada de 'Golpes de mar'regreso a casa, un retorno desde Galway a Baladouro, convertido en historia de amor prohibido, jugando como telón de fondo con una historia tradicional irlandesa, como un relato dentro del relato. (más)

19/07/2007 01:46 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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