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01/12/2006

Golpes de mar en el Centro del Libro de Aragón

01/12/2006 20:56 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Fragmento de Golpes de mar en El País

Destino de lamia

En plena crisis de desamor, un amigo le había recomendado reposo en Caión, paseos por la playa al atardecer bajo la llovizna obstinada, sardinadas en la terraza de «Miramar» mientras Outono, el pintor y camarero, traza marinas al óleo y a la acuarela. Le había recomendado que charlase con el viejo Buxán, el farero, en el puerto, en las escaleras del muelle frente a las grutas y a las gaviotas alineadas en las barcas. El amigo le había dicho, olvida esta ciudad por un tiempo, olvida la oscura buhardilla donde anidó el amor durante tantos días, y solicita una excedencia. Una larga excedencia. Más

01/12/2006 21:04 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

02/12/2006

Reseña de Golpes de mar en ABC

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"ABCD las Artes y las Letras" publica hoy esta reseña de "Golpes de mar":

 

FICCIONES DE LA COSTA DA MORTE

 

José María Pozuelo Yvancos

 

 

Algunos escritores gallegos parecen conocer la fortuna de discurrir por un camino distinto al realista, enraizado en una antigua tradición suya, en la que el relato breve, en forma de cuento o de fábula, tiene acendrados territorios imaginativos en aquella

literatura. Entre los mayores siguen siendo Rafael Dieste, Cunqueiro y Méndez Ferrín referencias indiscutibles, aunque sean mucho más celebrados y conocidos en Galicia que fuera. Ello ocurre por supuesto por razones de índole editorial y de conformación de los sistemas literarios, cuyo análisis no hace ahora al caso. Pero sí quiero referirme a otro motivo de aquel desconocimiento que una valoración de este libro de Antón Castro necesita convocar: la peculiar resistencia fuera de Galicia a abandonar la veta realista, que parece la tenaza más sólida de cuantas lastran todavía entre nosotros gustos y modas narrativas. Eso hizo incluso que el Cela de Madera de boj, que sigo diciendo me parece un Cela mayor, fuera incomprendido, o que se haya preferido el Torrente de la trilogía de Los gozos y las sombras al de la Saga/fuga.

Tragedias que se suceden. Antón Castro ha escrito un libro muy gallego, parcialmente originado en esa lengua, aunque cuentos posteriores han sido escritos en castellano. Pero sea una u otra la lengua elegida, esta colección de cuentos rezuma imaginario gallego por los cuatro costados, y cuando deja de hacerlo en alguno de ellos se le nota, y no para mejor. Utilizo el adjetivo gallego no solamente porque el mundo convocado sea la Costa da Morte, en pueblos como Caión o Arteixo, ni tampoco únicamente porque uno de sus motivos más frecuentes sea el del naufragio de marineros o pescadores de percebes, en tragedias que se van sucediendo y que varios de los cuentos van hilvanando. Lo afirmo sobre todo porque junto al espacio físico y al temático hay un territorio estilístico que es el que me parece más importante destacar. Está formado por una literatura, muy singular de Galicia, que mezcla lo lírico y lo narrativo, lo fantástico y lo realista, lo culto y lo popular, la leyenda y la historia, y que va construyendo sus motivos como si fueran eternos o retornaran una y otra vez. Esas mixturas de elementos ficcionales e históricos, legendarios o reales, está hecha de aquella tradición convocada por Cunqueiro, Méndez Ferrín, Dieste o el último Cela.

Reproduce Castro, como ocurre en los mejores cuentos aquí reunidos, fábulas creadas y mitos heredados, que van nutriendo explicaciones de la muerte, de las separaciones y las pérdidas, con personajes que una y otra vez rezan el rosario de un desolado destino marinero. El autor ha tenido el acierto de comunicar entre sí varios de estos relatos, por la reaparición de personas de uno en otro, como el farero Buxán, Elba o Gomesende. Pero también, y me parece que ha logrado allí las cotas más altas, cuando ha focalizado desde un personaje femenino. Ocurre las veces que reitera el hermoso motivo de la amada que espera inútilmente y trenza en tal espera una elegía, con resolución fabulosa algunas veces, otras poemática, en todo caso con soberbias indagaciones en la situación de la mujer, servidas con el acierto de una prosa medida y de ritmo acompasado.

Conjunto excelente. Considero que «Destino de lamia», «Airas Padín», «Memoria de Elba», «Ornia», «Antía y el fantasma del mar» y «Tirnagoescha» constituyen un conjunto calificable de excelente. Algunos de esos cuentos traen variaciones del motivo del amor de las casadas con marineros, nudo central del libro, desarrollado no siempre por la misma vía, ya que varios están situados en este tiempo mientras que otros allegan ancestrales historias heredadas, pero en las que Castro ha sabido cifrar el difícil territorio de la fábula poética, resuelta a menudo desde historias verdaderas.

Ese vínculo o puente entre la tradición y su actualización personal constituye uno de los aciertos del libro. Por eso podría haberse evitado la selección de tres o cuatro cuentos que tienen otra calidad, a mi juicio menor, bien por un excesivo acomodo generacional, de tributo personal al tema de la formación en un primer amor, como ocurre en «Dos tardes con Beatriz de Sousa», o bien por ceder a lo circunstancial, así en «El hermano que le inventé a mi hermano», homenaje personal a algún escritor amigo. Son menudencias y tributos que este estupendo libro no necesitaba.

 

 

02/12/2006 11:46 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

03/12/2006

ANTÓN CASTRO EN EL BLOG DE ANTONIO PÉREZ MORTE

 

El poeta Antonio Pérez Morte escribe sobre “Golpes de mar” en su blog :

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JUAN Y EL CALVO DE LA TELE

Juan canturrea a mi lado Golpes de mar igual que lo hacía su hermano Pablo nueve años atrás, cuando Ángel sacó a la calle aquel hermoso libro-disco titulado Cierzo. El benjamín de la familia se ha percatado de que mi amigo "el calvo de Aragón Televisión y del periódico de algunos días" ha escrito un libro que se llama como la canción de Petisme y quiere que se lo vaya leyendo a "cachicos" por las noches... He tenido que decirle que no puede ser, y explicarle que no todos los cuentos son para niños, aunque él haya cumplido, ya, cinco años; haya ido al cine por primera vez y sepa cosas de mayor como que "algunas mujeres venden los besos a cinco euros, pero menos mal que no son nuestras madres... ¿verdad, papi? Tendré que "adaptarle algún fragmento de los relatos de Antón y pedirle, por favor, que "invente pronto un periódico de niños, lleno de dibujicos".


 

03/12/2006 01:08 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Golpes de mar según Víctor Juan Borroy

El escritor y profesor Víctor Juan escribe en su web sobre "Golpes de mar" de Antón Castro:

"Lo más valioso que me contaron mis profesores se encontraba, casi siempre, al margen del programa, en esas extravagancias que a veces los profesores se permiten. Yo les cuento a mis alumnos que Antón Castro decidió darse una oportunidad a sí mismo. Así se lo oí contar a él una tarde en Morata de Jalón, en un encuentro con maestros, mientras fuera anochecía y él derramaba palabras como si recitara un conxuro que sólo el conoce, el rito eterno de la palabra compartida, de las palabras de la vida, de las palabras que terminan encantando a quien las escucha. Aquel día Antón nos contó que cuando trabajaba en el bingo decidió coger sus apuntes, los poemas que escribía a escondidas en el reverso de los cartones y se presentó en el periódico El Día. Dejó la seguridad del bingo por la remota posibilidad de vivir haciendo lo que quería. Cambió la tranquila rutina por la pasión y la incertidumbre. Y Carmen Gascón le dijo: “Sí, inténtalo. Nada nos hace tan felices como perseguir nuestros sueños”. Todos tenemos nuestro bingo particular, el espacio en el que nos sentimos seguros. Y estoy convencido de que todos nos merecemos una oportunidad.
También nos dijo que un escritor es alguien que miente para decir la verdad. Desde hace diez años, le repito a Antón que escriba esta frase, que la registre y que le dé sus apellidos porque en cualquier momento defenderé que se me ha ocurrido a mí. Antón miente tanto que en su casa le llamaban El planetas. Junto a esa capacidad infinita para la fabulación, Antón Castro nos conmueve con cada una de sus frases porque sus mundos mágicos, sus personajes mitológicos, los seres imposibles que pueblan sus relatos y cada una de las fotografías de Patricio Julve nos hablan de la verdad, de lo auténtico, de sentimientos e inseguridades que mueven el mundo. Después de veinte años de zozobra intelectual, Pepe Melero ya acepta que los delfines acariciaran las piernas del Antón niño cuando se bañaba en las playas de Barrañán. También hemos dado por bueno que llovieran ranas cuando Benito, el padre de Antón, volvía de Suiza con un saco de naranjas sanguinas bajo el brazo. A mí nunca me ha preocupado la verdad. Puedo decir que he sido feliz leyendo las historias que escribe Antón y a veces me he enfadado cuando se me terminaban muy pronto y que me quedaba sin voz y sin respiración con el libro entre las manos.
El primer libro que yo tuve dedicado por Antón Castro fue Vida e morte das baleas. Me lo regaló Luis Iglesias, O pardal, o meu irmán galego. Me lo envió junto a una botella de orujo casero. En aquel tiempo yo bebía orujo los jueves buscando remedio para la saudade y convencido de que aquel licor que destilaban los dioses me ayudaría a entender mejor el gallego, que durante siglos fue la lengua de los poetas. Tengo el libro, naturalmente, pero de aquella botella sólo guardo un gratísimo y vivo recuerdo. Antón dibujó para mí una serea de Baladouro. Era el primer día de agosto de 1997 en la feria del libro de A Coruña.
El lunes a las ocho de la tarde se presenta en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Zaragoza Golpes de mar, un libro de relatos que Antón Castro ha compuesto palabra a palabra durante los últimos 25 años. Son relatos que huelen a mar y a tomillo y a espliego del Bajo Aragón, relatos dedicados a sus amigos, a sus cómplices, a algunas de las personas que dan sentido a su vida. Estoy seguro de que cuando Antón sube hasta el calvario de Alcorisa o se asoma al mundo desde la atalaya del paraíso en Cantavieja ve el mar y distingue entre las espumas blancas, los lomos plateados de los golfiños que escoltan en sus paseos a as sereas de Baladouro que a veces, muy de tarde en tarde, ollan a Víctor Juan."

03/12/2006 13:02 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Golpes de mar en Santiago de Chile

Un blog chileno recomienda Golpes de mar como lectura para el fin de semana.
03/12/2006 13:56 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Ángel Petisme y Golpes de mar

Es muy halagador que un excelente escritor y activista cultural como Antón Castro titule su último libro como una de mis canciones. Sólo he degustado unos aperitivos pero estoy seguro que será uno de mis libros de cabecera. Más.
03/12/2006 17:48 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Golpes de mar en Librería Cálamo

Cálamo recomienda Golpes de mar.

"Su método: el trabajo. Antón, el hombre más ocupado al sur de los Pirineos, emociona."

03/12/2006 18:04 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Antón Castro en el Blog de Víctor Rebullida

PRESENTACION DE 'GOLPES DE MAR', DE ANTON CASTRO

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El escritor, periodista, presentador y no sé cuántas cosas más (todas las que se tercien) Antón Castro presenta el lunes su libro "Golpes de Mar" en la Facultad de Económicas a las ocho de la tarde. Contará con la participación del editor de Destino, Malcolm Otero Barral, el escritor José Luis Melero Rivas y Julia Millán, de librería Antígona.

Este gallegonés o aragallego -que el órden de los factores no altera este producto a caballo entre la Costa da Morte y las huertas de Garrapinillos- es un hacedor de amigos y estará rodeado de ellos.

En su blog.

03/12/2006 18:15 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

04/12/2006

Antón Castro y Charlize Theron

04/12/2006 12:12 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

06/12/2006

JOSÉ LUIS MELERO PRESENTA GOLPES DE MAR

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El escritor, bibliófilo y consejero del Real Zaragoza escribió este texto para la presentación de "Golpes de mar" de Antón Castro.

La fotografía es de José Antonio Melendo: en ella vemos a Malcolm Otero, José Luis Melero y Julia Millán.

 

Aunque este libro de relatos (16 relatos unidos por dos elementos principales: el mar y la mujer, pero también el sexo y la pasión, y por muchos personajes que van apareciendo en unos y otros cuentos y le dan al libro un hilo de continuidad) hubiera aparecido sin firma, aunque el nombre de Antón Castro no hubiera figurado en la cubierta, ni en la portada, ni en la contracubierta (que ya hubiera sido por cierto hazaña singular que hubiera acabado costándole el puesto a nuestro amigo Malcom), hubiéramos adivinado enseguida que este libro era de Antón Castro, que no podía ser de otro que no fuera Antón Castro, por las razones que a continuación les expongo:

PRIMERA: porque los personajes no se llaman Antonio, Cristina, Carlos..., como a cualquiera se nos habría ocurrido (pensemos –por citar un libro- por ejemplo en la última novela de Ignacio Martínez de Pisón, en el que las protagonistas se llaman María, Carlota y Paloma), sino Outono, Buxán, Urbano Lugrís, Sabela, Antía, Graciela Gestal, Delfín Gobantes, Airas Padín, Caitán Airas, Gomesende Padín (sin duda mi preferido entre los varones), Pacucha Esmorís (la mejor entre las señoras), Airas Esqueiro, Lina Morgades, Amenedo, Bastián, Tristán y Golmar Fortesende, El rey Ornos y su hija Eumede, Cidre Oután o Lelo de Monteagudo (que no se sabe si es que era lelo de verdad o es un nombre autóctono de Baladouro). Sólo él podría llamar así a sus personajes.

SEGUNDA: porque los lugares donde se desarrolla la acción no son lugares en los que ustedes y yo desarrollaríamos una acción: Zaragoza, Barcelona, Madrid, Londres o Nueva York. No, no. Son la playa del Caracol y su apéndice menor el Caracolillo, las islas Sisargas, Anzobre, Campolongo, la ciudad sumergida de Ornia, Fortimbrás, Artín, las cimas de Malvís, Hervedíns, el pazo de Viñán, la playa de Orzán, donde se había suicidado el poeta Aurelio Aguirre, la playa de Marburgo y por fin el triple salto mortal: Tirnagoescha, que quiere decir “la tierra de los pájaros sonrientes”, la isla más hermosa del mundo, aquella que creó Dios para darla como dote a la hija de un rey irlandés llamada Kathryn.

TERCERA: por las frases rotundas marca de la casa, aquéllas que sólo él podría haber escrito: “Cuando los vientos enloquecen, nuestra casa es la única que no retumba, tal es el poderío de los huesos de ballena”, “Todos venían después de cenar para ver la belleza alicaída de Olga, la camarera, que, decían, había sido amamantada por las yeguas salvajes de Loureda”, “Era enigmática, delicada, amorosa como las ciervas del bosque”, “Día tras día nos arrodillábamos ante el árbol envejecido. Arrugado como nuestras almas. Encorvado sobre nuestro llanto”, “Era una página llena de profecías y aforismos en la cual sonaba el piano con melodías de gaviota que bate sus alas sobre el espigón del mar” o “En la ribera de Caión y Baladouro se piensa que el alma de los marinos muertos en plena mocedad se traslada al tronco de un árbol de la orilla y anida en él como si fuese un pájaro”.

Y por su especialísimo humor, ese que hace que uno se sonría -o se ría a carcajadas- en medio de tanta pasión: “Rosa Cruz de Loureda tenía un hermano loco, Sesé, y siete caballos en el monte”; o cuando Valentina pasea con Eduardo por la playa del Orzán, toda vestida de negro, y le dice tras abrirse la blusa negra “Cómeme el corazón”; “El mendigo Lelo de Monteagudo, que sabía mucho de geografía porque había estado tres años pidiendo limosna por Francia”; “el albéitar de Vilarnovo García Buño de Listera, experto en las costumbres y las lenguas de los animales, a los que trataba siempre de usted”; “Pureza Canelo de Preguín, especialista en el árbol genealógico de los duendes y los trasgos”; “Estaba el mar en calma, con el agua convencida”; cuando Graciela, en la carta que manda a Pradieso, escribe al describir su físico que tiene “los ojos verdosos como lo pinos que me vigilan a diario mientras paseo por la playa” o cuando la propia Graciela le dice al cura, al que se acaba de beneficiar, “¿quién te enseñó a ti cómo se monta una mujer? La mejor es cuando en Vida infame de Tristán Fortesende éste sólo puede hacerle el amor a su mujer destrozándole los vestidos, casi simulando una violación. Después de unos cuantos e intensos encuentros amorosos, Flora, que todo lo acata con resignación, tiene que decirle a su esposo: “Me estoy quedando sin ropa”.

CUARTA: porque ya nadie sino Antón escribe libros de amor, de muchos amores. Porque todo el libro es un canto al amor: al amor incestuoso que siente Clara por su hermano Alexandre, al que siente Alba Fontán por el marino Adrián Seoane, al del cura Leonardo Berdún por Graciela Gestal, al de los hermanos Fortesende por Antía, al de Elba por el marino Alfonso, al de Eduardo por Beatriz de Sousa en la Laboral, al de Antía por Gomesende Padín. Prácticamente todos los cuentos son cuentos de amor.

Y porque nadie sino Antón es tan generoso como para dedicarle todo un cuento, El hermano que le inventé a mi hermano, a otro escritor, Manuel Rivas, a quien le confiesa su admiración y de quien llega a decir –por escrito, no lo olvidemos, que eso siempre compromete mucho- que es la mezcla alquímica de A. Cunqueiro, Dieste, Berger y Camus. Es harto infrecuente encontrar a un autor que elogie así en un libro de ficción a otro autor vivo, de su misma generación (sólo dos años mayor), porque hay muchos que piensan que si elogian la burra del vecino a ver cómo van a vender luego la suya. Antón no es de esos, todos lo sabemos, y sólo por ese gesto de generosidad y quizá de candor hubierámos también adivinado que el libro sólo podía ser suyo.

QUINTA: por la extraordinaria intensidad dramática que alcanzan algunos de sus relatos y que pocos como Antón están en condiciones de poder lograr. Pensemos sobre todo en Vida infame de Tristán Fortesende, en el que el hijo de Tristán y Flora Magán muere a los cinco años aplastado por las yeguas en el establo. Sus padres lo entierran junto a una higuera y allí acudía Tristán, su padre, cada atardecer a contarle cuentos. Más tarde el propio Tristán será asesinado por tres hombres que llevaban años buscando al ladrón de caballos que él era, y su viuda lo enterrará también bajo la higuera junto a su hijo. Y pensemos en Cartas de domingo al más allá, que narra la muerte de Alfredo Ares mientras recogía percebes. Su viuda y sus hijos, durante más de 25 años, lanzaron botellas al mar con mensajes para su esposo y para su padre. Le mandaban fotos y dibujos, cartas, comentarios del último partido de fútbol, noticias del desastre del Urquiola, del Prestige...

SEXTA: porque a nadie sino a él se le habría ocurrido describir las fogosas relaciones sexuales entre el cura Leonardo Berdún y su casera Graciela Gestal, nada más y nada menos que en el Pirineo aragonés, en Pradieso, cerca de San Chuan de Plan. “Leonardo -escribe Antón- se reveló como un amante entusiasta, que añadía a diario nuevos matices a su idolatría sexual: caricias, posturas, lugares, gusto por la lencería, abluciones conjuntas y un desparpajo que asombraba a Graciela” Y aquí viene lo mejor: “Aprovechaban (se refiere al momento de hacer el amor) la hora de acostarse y de levantarse y seleccionaban el despertador a una hora de la madrugada, las cuatro o las cinco, instante en que reemprendían aquel gozoso y desbordado afán, aquel concierto de gemidos, que le recordaba a Graciela el mar de todos lo naufragios”. En esos instantes Graciela le llamaba al cura “mi león”. Quién sino Antón es capaz de escribir esto. A lo mejor se pone de moda eso de poner el despertador a las cuatro o las cinco de la mañana para darle un gusto al cuerpo. Yo les confieso que por si acaso seguiré con los horarios tradicionales.

SÉPTIMA: porque sale la médica Carmela Gascón y todos naturalmente pensamos en Carmen, su mujer; y porque salen también el fotógrafo Patricio Julve y los pueblos del Maestrazgo tan queridos por Antón: Cantavieja (con una Casilda Daudén pidiendo a Seara de Castro que le haga fotos desnuda para mandárselas a su novio a Venezuela), La Iglesuela del Cid, Mirambel, Villarluengo... Y porque salen Zaragoza, las Murallas Romanas, La Posada de las Almas, la calle Pabostría..., y todos imaginamos que Antón, que tanto ama a esta ciudad, le ha querido hacer un homenaje más, otro de los muchos que le ha hecho en los últimos 25 años.

OCTAVA: porque vuelve a insistir en Una lección de fotografía en que se bañaba con su madre en la playa de Combouzas entre delfines que se acercaban a la orilla. No me lo creeré jamás, aunque me lo jure ante la tumba del gran Patricio Julve. Como eso de que a su padre le salían a recibir las ranas al camino.

NOVENA: porque sólo él podría imaginar un cuento como Antía y el fantasma del mar en el que la protagonista, Antía naturalmente, que está todo el rato diciendo que está locamente enamorada del marino desaparecido Gomesende Padín, se entrega a todos los marinos y balleneros que llaman a su puerta, con el pretexto de que le recuerdan a él. Cualquiera de nosotros hubiera pensando que la buena señora era sin más un poquito rijosa y casquivana, las cosas como son, (lo cual no sólo no tiene ninguna importancia sino que está muy bien sobre todo si uno va a ser el objeto de esa rijosidad) pero Antón no. Para Antón es el modelo de fidelidad. Sólo porque les decía a los balleneros: “Tú serás Gomesende durante el amor”. Así es fiel cualquiera. Esto sólo se le podría ocurrir a él.

DECIMA: porque en Memoria de Elba la protagonista sueña con su marido Alfonso, que está siempre navegando, y de pronto se queda embarazada. Así, por las buenas, en un sueño. El marido, como es natural, no se traga lo del sueño y, convencido de la infidelidad de su mujer, no vuelve jamás. Elba, cansada de esperar, se desvaneció y se convirtió en roca, una roca que representa el cuerpo desmayado de una mujer. No hace falta que les diga que nadie sino Antón es capaz de escribir esto. Por tanto hubiéramos reconocido el libro al instante. Y porque tampoco nadie sino él es capaz de narrar así que ha descubierto a sus padres haciendo el amor en el último cuento del libro, Cartas de domingo al más allá: “Y vosotros estabais allí con un amor constante que no parecía debilitarse. Te diré algo que sólo un hombre puede decir a otro: en tu última noche en casa, sé que hubo movimiento, locura, ardor. Oí a mamá, te oí a ti, me despertaron vuestros suspiros, la respiración acelerada y violenta, los susurros, esas palabras que nunca entiendes del todo -suenan siempre como a cochinadas intraducibles- y que se tragaba el viento loco de la madrugada. Creo que me dormí de felicidad”. Esa ternura y delicadeza al hablar del padre también es patrimonio de Antón.

UNDECIMA: porque como hemos visto un libro que combina pasión, humor, prosa de altísima calidad, ficción e imaginación a raudales, literatura, en fin, en estado puro, sólo podía ser obra de algunos pocos. Y ya con ese mundo personal que mezcla fantasía, leyenda y realidad, que mezcla lo lírico con lo narrativo, con ese imaginario gallego, con ese Macondo particular que es Balodouro y Caión y el mar bravío de Barrañán, tenía que ser a la fuerza obra de Antón Castro, heredero natural del mejor Dieste y del mejor Cunqueiro.

Y DUODECIMA: Porque hubiéramos reconocido a Antón en las palabras que él mismo dedica a Pedro Portegaza, alias Pero da Ponte, el protagonista de Ballenas, uno de los mejores cuentos del libro, cuando se le distingue con el Premio Nobel de Literatura por “una escritura suntuosa e imaginativa que recupera las leyendas del mar, el enigma de las ballenas como símbolo de tiempos idos, sin renunciar a la exposición de los conflictos eternos del hombre dentro de una producción breve, pero excepcional”. Así es la literatura de Antón, así de excepcional es este libro y este hombre que vino hasta aquí para enseñarnos a los aragoneses a amar a Aragón. Compren corriendo Golpes de mar. Será como viajar a los lugares míticos de Galicia, como escuchar el rumor de las aguas, oler el salitre, volar con las gaviotas, bañarse con los delfines, hablar con los balleneros, conocer ciudades sumergidas... y todo por unos pocos euros y sin salir de casa. Que lo disfruten.

 


06/12/2006 11:50 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ENTREVISTA CON ANTÓN CASTRO

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"La Voz de Galicia" publica esta entrevista con Antón Castro sobre "Golpes de mar".

 

(Firma: Marina de Miguel | Lugar: la voz | madrid)

La pasión de Antón Castro (Arteixo, 1959) por el arte de contar y escuchar historias se trenza en su último libro, Golpes de mar, con el salitre y la fuerza del viento que tanto caracteriza a su tierra natal. Ladrones de caballos, fareros o niños alucinados que envían cartas al más allá habitan en esta selección de cuentos, que fue presentada recientemente en la sede madrileña de la Editorial Destino, sello que lo ha publicado.

-Me fui en el año 78, entre otras razones porque me daba pánico realizar el servicio militar; durante un viaje de estudios a Zaragoza, conocí a un grupo de objeción de conciencia. Allí trabajé en lo que pude: derribos, recogida de uvas, de naranjas e incluso artesano del macramé.

- Entre esas actividades nació su propósito de escribir en gallego.

-Había una librería llamada Hesperia, que tenía infinidad de libros de escritores gallegos, esto me sirvió para reconstruir mi propia lengua desde la distancia. Intenté escribir en gallego, hice dos o tres poemarios que se llegaron a presentar en Galicia, pero cada vez me resultaba más difícil.

- Es en esa época cuando empieza a rondarle por la cabeza «Golpes de mar».

- El mundo del mar, las narraciones orales o los aparecidos, esa fantasía que convive con lo cotidiano, me obsesionan desde hace años.

- Estas inquietudes se radicalizarán con la distancia.

- Es cierto. Vuelvo a Galicia una o dos veces al año y lo primero que hago es ir a un sitio llamado Caión. Esta novela se centra en la región del alma llamada Baladouro, ubicada entre Arteixo, Santa María de Lañas, Barrañán y Caión, en A Coruña.

- Sin embargo, el plano temporal está fuera de cualquier concreción.

-He preferido situar la historia en un marco intemporal, pues me preocupaba más la referencia a los sueños y reforzar la personalidad estrambótica de los protagonistas. Quería que estuviese envuelto en una especie de nebulosa, que formase parte de la región de los sueños. Galicia es para mí la región de los sueños, sigue siendo la imagen del Paraíso.

- El mar es uno de los grandes protagonistas de estos relatos.

-Me viene desde lejos, incluso tengo varios poemarios dedicados a él. Coleccionaba libros sobre el mar, de piratas y cosas por el estilo.

- ¿Considera que resulta tan evocador como antes?

-Las ciudades han crecido, la convivencia se ha democratizado mucho más, se lucha por conquistar mayor terreno a los mares. Sin embargo, hace dos años estuve en Vigo con un amigo que me llevó a varias playas que estaban como en los años treinta. El mar es evocador, dramático y trágico. No obstante, cada vez las cosas se modernizan más. Se podría decir que el mar, con los años, es más profesional y menos pintoresco, pero continua siendo un milagro cotidiano.

- Junto a él se encuentra el viento, que da continuidad a las historias.

-Todo lo que soy está muy condicionado por el viento, por las atmósferas, por la lluvia. En Galicia, sobre todo en el mundo rural, de niño convivías con el misterio, representado por el viento agitando los pinos o los matorrales. No entendería mi vida ni formación sin el viento. Curiosamente, he encontrado en Aragón otro viento que me atrae igualmente, el Cierzo, que dicen que vuelve loco a la gente. También me pasa lo mismo con la lluvia. Reflejo la importancia que para mí tiene la naturaleza, por eso procuro escribir con los cinco sentidos.

 

 

 

Además de autor de más de una veintena de libros, Antón Castro coordina el suplemento Artes&Letras de El Heraldo de Aragón y dirige el programa de Televisión Borradores.

- En «Golpes de mar» aparecen los sentimientos más primarios, desde el amor hasta la venganza o los celos.

- No es que quisiera hacer un libro de amor, pero siempre he sido muy enamoradizo. Me gustan las películas de amor, lo que no quiere decir que sean blandas. Esto afecta a mis personajes, todos tienen una capacidad de amar enorme, incluso más allá de la muerte, lo que me resulta un sentimiento muy curioso. Las personas que en el fondo son más capaces de amar con intuición, constancia y enorme sentido de la lealtad son las mujeres. Por eso están presentes de forma absoluta en el libro: asumen un papel protagonista, incluso cuando son personajes secundarios, tienen un poder enorme.

- ¿Cree que Galicia es un terreno más fértil que otras comunidades para la mitología?

-No lo sabría decir. Tengo un libro titulado El Testamento de amor de Patricio Juve (Destino) que también es muy misterioso, aunque esté ambientado en la sierra del Maestrazgo. Hay atmósferas muy especiales, pero yo creo que es una predisposición que llevas dentro. De todas formas, he encontrado misterio en todas partes. En todos mis libros siempre está presente la frontera entre la realidad y lo cotidiano. Es una forma de ver las cosas.

- ¿En qué se inspira?

-En todo. Mi fuente de inspiración, más que la literatura, es la vida. Por mi trabajo estoy siempre alerta, luego llevo lo que ésta me ha sugerido a mi terreno. La mayor fuente de ficciones que uno puede encontrar está en la realidad.

 

06/12/2006 11:58 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

MARIANO GISTAÍN ESCRIBE DE GOLPES DE MAR

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Mariano Gistaín publica esta columna sobre "Golpes de mar" de Antón Castro en El Periódico de Aragón :

"El mar convencido. José Luis Melero se consagró como un presentador de luxe. Ya venía dando avisos, pero el martes se salió en la disección del libro de Antón Castro, Golpes de mar, que era una pieza difícil. Difícil porque son cuentos pero vibran todos a la vez, y porque Antón ha cuajado y ya no hay forma de saber si la cosa va en hiperrealidad, en fábula, en leyenda o en un mix: Antón es inabarcable. Es lo que tiene alcanzar esa maestría indómita que siempre ha perseguido el gallego aragonés por encima de todas las cosas: duplicar la vida con el texto, a ratos suplantarla o suplirla, darle tres vueltas. Duplicar la vida o lo que sea este fluir, que como no se sabe (no, no se sabe, aún faltan generaciones de becarios), pues deja mucho margen para recrear casi desde cero, recombinar frases y personajes y lugares casi el filo de las cuatro letras del ADN. AC se ha metido ya sin saberlo en la gramática luminosa de las células, que ya no son esos globos de los libros de texto. Y en este afán por desbriznar la vida y sus entreactos, amoríos, pasiones, pulsiones, desasosiegos ignotos. Antón va y viene al fondo de la infancia y en veinte años ha seguido sacando cerezas de todos los colores y matices, las ha ido desplegando al ritmo de capítulos, peces abisales, runruneos del alma, unidades sueltas pero conectadas, hiperviculadas a esos mares tenebrantes donde los chicos descuartizaban las ballenas que se quedaban encalladas hasta convertir las olas en sangre y espuma (cuidado con estos cuentos porque se pegan). Melero aplicó el bisturí, sacó muchísimo material de estos relatos fabulosos y deleitó a la inmensa parroquia que acude a las presentaciones sobre el mundo infinito de AC. Lo mejor de todo es que cuando habló el autor volvió todo del revés en estas once dimensiones que ahora tienen las cosas, y explicó sencillamente que todo estaba ahí, que no había inventado nada. Y aún dio avisos y pistas de lo que le queda en la sentina, que es mucho más alucinante de lo que se acaba de imprimir en Destino. Insistió en que de pequeño su madre le hacía bañarse con delfines y ya de ahí saldrá la próxima entrega, esperemos que no tarde veinte años.

La saga galaico aragonesa de hiperrealismo fabuloso, como esas sirenas tan humanas que el autor extrae del papel en sus dedicatorias, continua."

 

 

06/12/2006 16:18 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

07/12/2006

FOTOS DE LA PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR

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José Antonio Melendo ha colgado en su blog las fotografías de la presentación de "Golpes de mar" de Antón Castro.

En la imagen, Antón Castro y Julia Millán.

07/12/2006 00:59 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

FOTOS DE LA PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR

20061207114612-presentacion4.jpgFotografía de José Antonio Melendo de la presentación de "Golpes de mar" de Antón Castro en Zaragoza.
07/12/2006 11:46 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

Golpes de mar en el blog de Cide Hamete

El lunes se presentó el nuevo libro de Antón Castro. Hubo muchísima gente en el acto. Yo me apunto allí donde haya vino, así que fui.

Pepe Melero hizo una sensacional y tronchante exposición en 12 puntos de por qué Golpes de Mar sólo lo podría haber escrito Antón Castro. Pepe Melero, con el disgusto de haber visto lo que el Real Zaragoza hizo el día anterior, se explayó sobre la magia de los relatos de Antón, las fantásticas situaciones que sus personajes crean (como una pareja que se pone el despertador a las 4 de la mañana para hacer el amor), los nombres imposibles de sus personajes (Antía Fortesende, Flora Magán, Airas Padín,...), los rincones de de ese Macondo particular que es Baladouro,...

Por su parte Antón defendió que lo que él escribe es normalmente realista -lo que me faltaba por oír, espetó a esto Pepe Melero-. Aseguró haber visto muchas de las cosas que aparecen en sus libros y haber conocido gentes con esos nombres.

El libro consta de 16 relatos en los que se entremezclan los paisajes marítimos y rurales de Galicia con zonas de Aragón. Aún no he podido empezar a leerlo, otras lecturas me tienen atrapado. Pero estoy deseando agarrarlo por las solapas y sumergirme en ese mundo soñado (o vivido, según él mismo) de Antón Castro.

 

En su blog.

07/12/2006 22:06 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

11/12/2006

Antón Castro habla de la Feria del libro de Monzón

Hacía algunos años que no iba a la Feria del Libro de Monzón. Tal vez dos o tres. Es un lugar al que siempre me gusta ir porque es una pequeña fiesta, sostenida en el tiempo, olvidada durante años por la política oficial y recuperada ahora, aunque tampoco sin grandes aspavientos. Domina la ilusión y el voluntarismo, y quizá no habría estado mal un poco de reflexión. Habría que repensarla para mejorarla desde el absoluto respeto, desde la idea de que ha sido y es un éxito, pero aún así, ahí está, ofreciendo novedades, alegría, variedad, recomenzando como el mar año tras año. En su blog.
11/12/2006 11:56 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ANTÓN CASTRO EN LA FERIA DEL LIBRO DE MONZÓN

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El Diario del Alto Aragón publica esta crónica de la Feria del Libro de Monzón. La fotografía es de José Antonio Melendo .

La XII Feria del Libro Aragonés de Monzón se clausuró ayer con un gratísimo sabor de boca. Las ventas fueron fluidas durante todo el fin de semana y la presencia de los escritores aragoneses más señeros la redimensionaron el sábado. Ayer, la entrega de los Premios Medioambientales FLA-2006 puso el broche emotivo al colofón (después actuó el Grupo Folklórico “Nuestra Señora de la Alegría). “La marca de este salón ha calado y es la referencia regional del libro”, dijeron a modo de resumen el director, Jesús Planas, y el gerente ferial, Gorgonio Sanjuán.

MONZÓN.- Chorche Paniello, director de la feria durante diez años y ahora ayudante de Planas, condujo la entrega de los Premios FLA. Primero subieron el escenario tres montisonenses: José Damián Moreno, autor de libros sobre la flora y la fauna altoaragonesa, reputado naturalista y “defensor” junto con Jesús Aventín de la población de aguiluchos cenizos del Cinca Medio y el Somontano; Alejandro Serrano, responsable de Ecologistas en Acción-Cinca Medio “y siempre en la brecha de la defensa de la naturaleza”; y Toño Isla, autor de los carteles anunciadores de la feria y de cómics que animan al respecto al medio ambiente. Los aplausos del público reconocieron la labor del trío.

A continuación el protagonismo recayó en tres colectivos bien conocidos por sus lucha relacionada con los ríos “y el derecho a vivir donde uno ha nacido”: la Asociación Río Aragón, la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos y la Agencia Medioambiental “Ibón” de Zaragoza que trabaja fundamentalmente en la recuperación de riberas. Lola Jiménez, portavoz de la primera, dio las gracias y subrayó la consigna que define la batalla: “No es bueno destrozar las casas de unos para hacer mejores las de otros”.

El comité organizador valoró la “actividad” del sábado por la tarde. Paniello, con un punto de humor, dijo que estuvo en la feria la “jet-set” de la literatura aragonesa. Se refería a la presencia en la Nave de la Azucarera de Javier Tomeo, Félix Romeo, Pepe Cerdá, Antón Castro, Ismael Grasa, Cristina Grande, Ángel Petisme, el dibujante Azagra y otros escritores consagrados. Planas puso el acento en la satisfacción generalizada de los expositores y en los contactos que han establecido las editoriales entre sí, y Sanjuán apuntó: “Ya está muy oído eso de feria consolidada, pero es la frase que mejor dibuja lo que hemos vivido durante todo el fin de semana”.

11/12/2006 23:45 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

15/12/2006

GOLPES DE MAR EN EL CULTURAL

El Cultural de El Mundo publicaba ayer la reseña de Ricardo Senabre.
15/12/2006 09:21 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ANTÓN CASTRO EN EL BLOG LA LIBÉLULA ROJA

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El blog "La libélula roja" dedica un post a "Golpes de mar" de Antón Castro:

"Vuelta del largooo... fin de semana, no os contaré lo que he hecho, lo que si os diré es que por fin he visto "El perfume", nada comparable al libro, pero si entretenida. Me ha gustado bastante la ambientación y la fotografía. Ya me contareis qué os parece.

Cambiando de tema, el lunes se presentó en El Paraninfo el nuevo libro de Antón Castro Golpes de mar, como ya empezais a conocerme ya sabreis que siento debilidad por él, y cómo no os recomiendo el libro que seguro que estará muy bien. Como muestra un fragmento que encontré hace unos días en el blog de Antonio Pérez Morte, un poeta aragonés que también os recomiendo. No olvides de paso dar una vuelta por el blog de Antonio Pérez Morte y por el de Antón Castro, no tienen desperdicio, bueno lo dicho, aquí os mando un trozo de un cuento del nuevo libro de Antón, no dejeis de comprarlo. Que lo disfruteis."

La fotografía es de José Antonio Melendo.

15/12/2006 09:41 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

GOLPES DE MAR EN RED ARAGÓN

20061215094226-foto-libro.jpgEl último libro de Antón Castro en Red Aragón.
15/12/2006 09:42 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

ANTÓN CASTRO EN LOCALIA

20061215094335-castro.jpgEsta tarde a las 19.30 David Marqueta entrevistará a Antón Castro en Localia Zaragoza.
15/12/2006 09:43 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

17/12/2006

JOSÉ ANTONIO LABORDETA ESCRIBE SOBRE GOLPES DE MAR

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El cantautor, escritor y diputado José Antonio Labordeta escribe sobre Golpes de mar de Antón Castro en El Periódico de Aragón.

"La vida, el tiempo, esto que se nos va de las manos como arena de playa o como aire desolado en las despedidas, está lleno de dientes de sierra: hacia arriba, hacia abajo. Depende de los días, de los sucesos, de las historias.

Hacia arriba aparece ese hermoso libro de relatos, Golpes de mar, que Antón Castro nos deja como un regalo de la Galicia mas profunda, más hacia el mar, más "morriñosa" y bella, donde los personajes --épicos todos ellos-- nos invaden y rodean haciéndonos vivir con ellos sus aventuras y desventuras y sobre todo su amor.

Pone Antón el diente de sierra muy alto por que sus textos tienen una belleza difícilmente alcanzable para los toscos habitantes de estos secanos duros y agresivos. Pone el adjetivo donde creías que ya no se ponía y pone al personaje frente a tu admiración con una sencillez increíble, a pesar de que el misterio de sus vidas te sobrepone contra las cuerdas hermosas de su lenguaje preciosista.

Patricio Julve, el testimonio del Maestrazgo turolense, no podía faltar. Es su homenaje a los duros y hermosos, aunque parezca mentira, años de su estancia en aquellas tierras altivas, rotas, desangradas. Tan lejanas a su Galicia melancólica y soñadora pero en las que Antón, y los suyos, pasaron años de fertilidad y de felicidad increible y de vida rotunda."

El artículo de Labordeta también recuerda con afecto a dos personas recientemente desaparecidas: Juan José Carreras Ares, y Sabina, la suegra del cantautor. 

 

17/12/2006 10:53 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

AGUSTÍN SÁNCHEZ VIDAL ESCRIBE SOBRE GOLPES DE MAR

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El escritor y catedrático de la Universidad de Zaragoza Agustín Sánchez Vidal publica esta columna sobre Golpes de mar en Heraldo de Aragón:


GOLPES DE MAR
Así se titula el último libro de Antón Castro, que le ha editado Destino en la prestigiosa colección Áncora y Delfín. En ella empezó ese extenso ciclo donde su autor se lanzó a tumba abierta para culminar una voz y mundo propios, con El testamento de amor de Patricio Julve. Ahí cuajaba de modo irreversible su inconfundible estilo, prolongando aquella estirpe de narraciones fabulosas ya rodadas a través de Mitologías, Los pasajeros del estío o Vida e morte das baleas.

En sus páginas, y en especial en las de la última, hunde sus raíces este bien enhebrado manojo de dieciséis relatos, de los que se desprende un vaho o atmósfera que los impregna como una niebla tenaz. Y ello gracias a su textura, que nos va sumergiendo en una intemporalidad donde marinos y mujeres se entregan desaforadamente a sus destinos en escenarios marcados por las ausencias, trascendidos por una literatura con pleno dominio de los más variados recursos y registros.

Acaso haya que ser gallego para ver y sentir así, insertarse ese idioma y en toda una tradición que transcurre por su propia realidad paralela. Pero Antón Castro sigue demostrando –como en su ciclo de Patricio Julve, en sus bestiarios aragoneses y demás seres imposibles- hasta qué punto tales hallazgos se pueden trasvasar a estos páramos, si se sabe hurgar en las vivencias más íntimas, en las secretas correspondencias entre los tuétanos del Maestrazgo y la Costa da Morte, por ejemplo.

Ahora a su autor le espera el siguiente reto, el salto a la novela. Dispone de bagaje más que sobrado para afrontarlo: Golpes de mar no es sólo un libro, sino todo un proceso de fermentación que se remonta a más de dos décadas atrás. Ha merecido la pena. Para quienes llevábamos esperando su aparición, constituye el más hermoso regalo navideño, una de esas obras singulares que se publican raramente, muy de ciento a viento. No se la pierdan.

Rogelio Allepuz hizo esta fotografía en 1994.

 

17/12/2006 14:46 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

19/12/2006

GOLPES DE MAR EN LETRAS DEL MAR

El blog Navegante del mar de papel dedica a Golpes de mar de Antón Castro este texto.

 “Golpes de mar”, de Antón Castro, es una serie de relatos que rezuman imaginario gallego: barcos, fantasmas, marineros, naufragios, ciudades sumergidas, faros, en los que su autor ha sabido cifrar el difícil territorio de la fábula poética, resuelta a menudo desde historias verdaderas.

19/12/2006 00:08 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. Hay 1 comentario.

GOLPES DE MAR EN EL BLOG DE ANA ALCOLEA

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La escritora Ana Alcolea escribe de Golpes de mar de Antón Castro en su blog:

Acabo de leer GOLPES DE MAR, el último libro de Antón Castro, nuestro querido Antón. Se trata de una colección de bellísimos relatos. En ellos se pasean sirenas y caballos, acantilados y prados, mujeres fascinadas por marinos eternos como el holandés errante, hombres que mataron por cantantes de fados. Cuentos de mar, de marineros, de percebeiros, de mujeres que esperan, de mujeres que se entregan al mar. Me ha gustado leerlo, lo he disfrutado. Es un regalo de lectura.

La fotografía es de José Antonio Melendo. 

19/12/2006 00:15 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

22/12/2006

GOLPES DE MAR EN EL DIARIO DE MALLORCA

Bellver, el suplemento del Diario de Mallorca, dedica estas líneas a Golpes de mar de Antón Castro.

Un libro entre los relatos y la novela que indaga en el alma de unos personajes surcados por la mar, la soledad y el amor. Este libro es mucho más que historias de mar, de personajes recios y sensibles,de amores y de vidas saturadas de salitre. Traspasa el relato de naufragios, de esperas y de redes. Golpes de mar es un conjunto de relatos que rota entorno a una población pesquera de las costas coruñesas en el que los personajes pasan de un relato aotro, ganando o perdiendo protagonismo, y nos dejan ver unas entrañas que Castro desmenuza conalta pericia literaria. Con un estilo desnudo y sin superfluos afeites, está tejido con una prosa conmovedora.

 

22/12/2006 14:48 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

27/12/2006

PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR EN HUESCA

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El día 27 de diciembre Rosa Tabernero y José Domingo Dueñas presentarán Golpes de mar junto a Antón Castro en la librería "Estilo" de Huesca. Será a las 19.30 y, por supuesto, será un placer verte allí.

En la imagen, Antón Castro en la playa de Valcobo, uno de los escenarios de Golpes de mar. Fotografía de Pippi Tetley.

27/12/2006 00:19 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

28/12/2006

GOLPES DE MAR EN EL DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

20061228120155-anton-huesca.jpgMyriam Martínez publica esta crónica sobre la presentación de Golpes de mar en Huesca en el Diario del Alto Aragón.

‘Golpes de mar’, el imaginario real de Antón Castro con sabor a sal
El escritor gallego afincado en Aragón narra dieciséis historias de amor en su nuevo libro

“Golpes de mar” es el último libro de Antón Castro, un conjunto de relatos en el que se pueden encontrar ballenas y caballos, cántigas sentimentales, influencias del mundo gallego, pero también del aragonés y de la mitología céltica, las vivencias más íntimas y dolorosas de mujeres cotidianas y heroicas a la vez y también sus más ardientes deseos.

HUESCA.- Cuando era niño, a Antón Castro le llamaba su madre “Planetas”, porque, según argumentaba la mujer, su hijo era capaz de inventar mentiras tan grandes como el mundo. Ya adulto y autor de una veintena de títulos de periodismo, historia y ficción, la metáfora sigue retratándole con fidelidad, porque no hay nada que le guste más al escritor gallego (La Coruña, 1959) que contar historias y tener la oportunidad de escucharlas y, como él mismo reconoce, en sus relatos “la realidad y la fantasía están separadas por una membrana tan pequeña que, a veces, si asomas los ojos, no se sabe dónde está la realidad y dónde la ficción”.

Antón Castro llegó ayer a Huesca con su obra “Golpes de mar” debajo del brazo, el que considera el libro de su vida y en el que se refleja desde su formación literaria hasta su sempiterno interés por las relaciones humanas y su probada pasión por la palabra.

La presencia del escritor en Huesca y su nuevo título despertaron una gran expectación. La Librería Estilo se llenó para asistir a su presentación, en la que Antón Castro estuvo arropado por los profesores del Departamento de Didáctica de las Lenguas, Ciencias Humanas y Sociales de la Universidad de Zaragoza Rosa Tabernero y José Domingo Dueñas, y de la propietaria del establecimiento, Pepa Sánchez, quien dijo de Antón Castro que es un autor que “hace soñar” y “crea lectores”.

28/12/2006 12:01 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

29/12/2006

ROSA TABERNERO ESCRIBE SOBRE GOLPES DE MAR

La profesora Rosa Tabernero leyó este texto sobre Golpes de mar de Antón Castro en la presentación del libro en Huesca.

No hace demasiado tiempo, corría el mes de octubre recién estrenado, tuve la ocasión y el honor de presentar a Antón Castro, como inaugurador de lujo de unas jornadas que en aquel momento versaban sobre la literatura, sobre la literatura infantil y juvenil, literatura al fin y a la postre, bien lo sabe el señor Castro aquí presente, bien lo sabe, digo, porque él ha sido uno de los artífices de que la literatura infantil y juvenil sea visible en una sociedad que, en más de una ocasión, se obceca en ignorar algunas artes para destacar otras que interesan un poco más.En aquel momento, presenté a Antón como “un hombre de palabra”, me refería así a él, distorsionando esas frases hechas que lo dicen todo sin apenas decir nada. Entonces regaló al auditorio un cuento precioso, Jorge y las sirenas se llamaba, el cuento de un niño que tenía sirenas en la bañera, una sirena, o eso decía, o eso le parecía, o eso parecía a aquellos que visitaban su casa… Yo creo que sí que tenía una sirena en la bañera aunque alguno lo pudiera dudar… Yo la vi, sí…Lo definí como un hombre de palabra. A su “espalda” literaria estaba esa veintena de títulos de los que antes se hablaba y todavía no había salido a la luz su nuevo libro, Golpes de mar. Y hoy, si se me hubieran dejado hablar la primera…, hubiera vuelto a decir que es un hombre de palabra, con más valor que nunca, sabiendo lo que digo.Les contaré que en clase con mis alumnos comprobé lo que puede la palabra, lo que puede el dominio de la palabra cuando empecé a leer el cuento de “Airas Padín” o mejor les cuenta él. Imaginen la situación: que si saco el folio, que si el lapicero de colores, que si apago el móvil, que si antes miro el mensaje que cierto colega o “colego” me ha enviado… y poco a poco,  se fue haciendo el silencio y me escuchaban, cosa que no siempre sucede…):                  La habían casado con el marino más rico de la ciudad. Algunos historiadores con fama de rigurosos no hablan de ciudad, sino que sitúan la historia en Caión; otros, más fabuladores, la suponen acaecida en la mítica ciudad de Duio, que fue sumergida por la aguas, y dicen que fue otro de los hechos maravillosos que provocaron su fin.Sus padres, ante las sorprendentes riquezas del marinero, unas llegadas a sus manos después de muchas navegaciones y otras por herencia familiar, no dudaron en aceptar al pretendiente en la primera insinuación formal que hizo.Ella jamás había conocido varón (…) A mi memoria vinieron aquellas palabras del profesor LLedó, cuando en un artículo sobre la Necesidad de la literatura, decía: En un momento, sin embargo, de esa cultura de la realidad, alguien pronunció ante sus oyentes, con el ritmo pausado del hexámetro: "Canta, Musa, la cólera de Aquiles", y no existía Musa alguna que cantase, ni siquiera Aquiles alguno que se pudiera encolerizar. Y no era la Musa la que cantaba, sino el hombre que decía esos versos, que nos harían emocionar con ellos y pensar, de paso, que las palabras solas eran el origen de esa emoción. Al no podernos conformar a ninguna experiencia pragmática, ese lenguaje nos enseñaba que oír, leer, interpretar se desplazaban ya a un dominio donde la naturaleza del "animal que habla" construía y afianzaba su posibilidad, su liberación y, en definitiva, su humanidad. (El País, 21- 12- 2002) Son las palabras las que nos emocionan y no los hechos. Y eso es la literatura. Del mismo modo recordé cómo Martín Garzo en El hilo azul hablaba de la necesidad de contar sólo por “contemplar el rostro de quien nos escucha”. El poder de la palabra, las palabras del día y de la noche…Y Antón es un hombre de palabra, un contador, un fabulador sublime, les diré por qué, les pediré que me crean.         Es un maestro de la oralidad. Ya lo apuntaba José Luis Calvo Carilla en un estudio espléndido publicado en la también esplendida revista Rolde de Estudios Aragoneses. Hay que estar muy seguro, en un momento en el que parece  que el cuento y la novela caminan por los derroteros más ajustados  a la realidad, a la experiencia, a la cotidianeidad que deja de serlo, a la teoría de Cortázar, en suma, hay que dominar la palabra y creer en ella como él lo hace, para apostar por la tradición oral, teñida, por supuesto, de los ecos de Borges, Ovidio, Tabucchi, García Márquez… del mejor García Márquez, el de -Los tiempos del cólera-,  de Cunqueiro, Rivas –qué hermoso y qué generoso el cuento de “El hermano que le inventé a mi hermano”. Claro, él es gallego y nos lleva ventaja en todo. Yo creo en la narrativa gallega como también creo en que “las yeguas eran fecundadas de noche por el viento del mar y que se convertían así en inmortales, como decían los antepasados celtas…” Antón es un maestro de la oralidad, un fabulador. Quizá sea el narrador que él construye su mejor y mayor seña de identidad; un narrador que nos tiende la mano, que nos pide que creamos en él, un narrador muy propio de aquellos cuentos que conformaron nuestra niñez y que descubrimos en Golpes de mar, “La serpiente de siete cabezas”, los ecos de Apuleyo –Psique y Cupido en “Vida infame en Tristán Fortesende”- un narrador que nos solicitaba un pacto, un acto de fe, un narrador que lo sabía todo y que Antón Castro hace suyo, ofreciéndonos simultáneamente signos inequívocos de su vulnerabilidad, de su falta de fiabilidad:  Los hechos que sucedieron a partir de aquí admiten las más variadas opiniones. Unos las califican de improbables, otros de fábulas maravillosas, extraídas de libros antiguos de mitologías… Qué más da, si fue o no fue verdad, qué más da. Como el narrador tradicional –ya subvertido por la contemporaneidad-, quiero creer en este narrador, en lo que dice, porque lo necesito. La ficción es autónoma, eso lo sabe Antón Castro y sólo esta idea le permite servirse de la ficción para iluminar la realidad y apoyarse en la realidad para dar sentido a la ficción. Antón es un maestro de la oralidad, además, porque sabe cuidar el mar, déjenme que parafrasee los versos de Brassens. De él, de sus lugares ficticios o no, de Caión, Baladouro, ha tomado la sensualidad, la humedad, la magia de toda su prosa. Oigo el mar pero no tanto por el vocabulario, los paisajes, no, no… Es el tempo con el que cuenta, es el vaivén de la prosa, son los golpes… golpes de mar.  Uno de los cuentos que más me ha impresionado, que más me ha emocionado es el titulado El jardín después de las lluvias. Sientan ese tempo del que hablaba: Acerqué el ataúd a un lugar escarpado donde la pleamar golpeaba con furia. Me senté en las rocas y oí la cólera del océano, el vaivén ru de las olas, el viento que zumbaba desde los pinares y peinaba los bajos. Repasé mentalmente mi regreso a Baladouro, mis horas con Clara, a la que una enfermedad incurable acababa de arrebatarme. (…) De repente vi cómo el mar había sacudido el féretro y lo arrastraba hacia su transparencia ideal (…) Y siempre como fondo esa luz oscura del Atlántico de la que hablaba Chillida, la elegancia de la frase que roza la prosa poética, el adjetivo justo… Las palabras nos mecen… Le rogaba A Antón hace unos días, cuando tuve en mis manos Golpes de mar, que siguiera ocupándose del mar, también le decía que la verdad era que yo me ocupaba del mar cuando leía sus palabras. El mar, el paisaje que lo explica, la infinitud, la trascendencia, la mirada de Antón Castro, mirada que comparto –aunque yo no cuento nada- porque también me explica mi mar del norte, cada día un poco más.  La mujer, el otro gran tema de Golpes de mar: Qué decir de la mujer… Tanta postmodernidad nos ha nublado –a mí sobre todo- el sentido a ratos. Y ahí tenemos a Clara y la descripción de ella que realiza el narrador. Es difícil tanta sensualidad en tan pocas letras, la palabra nos emociona, la del narrador, la de quien mira, la de Castro en definitiva. Clara apareció por un sendero del jardín con el pelo despeinado y un largo camisón que dejaba entrever los muslos, promontorios de miel en los senos y una espléndida cintura. (…) Me besó. Ahora me buscó la boca, me mordió suavemente los labios, me ofreció la lengua y sentí una confusa turbación, el impulso incontenible del deseo.  Cómo no recordar a Gabriela Gestal, a Alba de Deus o la propia Beatriz de Sousa. La mujer, el mar, la luz, el ritmo… Un gran fabulador. La mujer de la tradición oral, desgarrada, sentida y transformada en una suerte de semidiosa que siempre acaba confundiéndose con el mar, signo inequívoco de trascendencia.          Y este narrador, como el de la tradición oral, el que bebe en las fuentes de la realidad, sabe distender y salpicar aquí y allá las líneas con un humor que nos distancia y acerca simultáneamente:Así cuando en El paseo de la viuda, uno de los relatos mejores –bueno, a mí me apasiona todo-  que, por cierto, se desarrolla en Huesca –siempre hay en la literatura de Antón palabras para Huesca, una ciudad a la que profesa gran cariño-, Graciela Gestal dice a Leonardo Berdún, a la sazón párroco de Plan, pero “¿quién te  enseñó a ti cómo se monta una mujer?”Del mismo modo, esa Psique gallega que se llama Flora Magán que cuenta cómo su esposo destroza sus vestidos cada vez que la posee, y que con toda la naturalidad del mundo nos cuenta:                  Un día me vi en la obligación de decirle: -“Me estoy quedando sin ropa” Por qué no recordar a Pero da Ponte cuando recibe el Nobel y sólo una es la pregunta que… (Bueno, eso lo leen ustedes) El Macondo particular de Antón Castro, los personajes que van y vienen, una vez más Patricio Julve… Su mundo, que no tiene nada que ver con la realidad o quizá sí, qué más da… El García Márquez de El amor en los tiempos del cólera o el la Historia de mis  putas tristesSomos lenguaje, somos literatura.  Hay algo que a mí no me ha gustado leer, aquella suerte de coda en que Antón confiesa que éste es el final de “una dilatada obsesión, mi mirada hacia el mar, las ballenas, esa región del alma, que se llama Baladouro”.   No me gusta porque, yo, como Sherezade, creo en la palabra para vivir y también para morir, y no gritaré nunca con León Felipe que no me cuenten más cuentos… ¿Saben por qué?Es que yo, como decía García Montero, fui una niña miedosa, sigo siéndolo, no niña sino miedosa y necesito que los cuentos, las palabras, tus palabras, me ayuden a explicar “ese futuro lejano que esconde en alta mar, la realidad de la muerte”. Antón, cuando leía Golpes de mar, recordaba lo que escribía Carrière en El círculo de los mentirosos: Una anécdota persa muy antigua muestra al narrador como un hombre aislado, de pie, en una roca cara al océano. Cuenta sin descanso una historia tras otra, deteniéndose, apenas un momento para beber, de vez en cuando, un vaso de agua.El océano lo escucha en calma.Y el autor anónimo añade:-Si un día el narrador callase o alguien lo hiciese callar, nadie sabe  lo que haría el océano. Quizá yo sí. Por eso, porque fui una niña miedosa, necesito que el narrador no se calle nunca. Antón, lo dicho, va por usted.  

 

29/12/2006 10:15 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.

PRESENTACIÓN DE GOLPES DE MAR EN GARRAPINILLOS

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Antón Castro presenta Golpes de mar en Garrapinillos. El autor estará acompañado de Julia Millán, librera de Antígona, y la Pequeña banda de Garrapinillos, que dirige Carlos Roldán.

El acto se celebrará en el Centro Civico el 29 de diciembre a las 20 horas.

En la foto, Antón Castro y Sara Rodríguez en Valcobo. Fotografía de Aloma Simpé. 

29/12/2006 10:21 Autor: golpesdemar. Enlace permanente. No hay comentarios. Comentar.


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